Mostrando entradas con la etiqueta atasco de tráfico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta atasco de tráfico. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de junio de 2015

Estudio comparativo de medios de transporte urbano

¿Qué medio de transporte es mejor usar en la ciudad?

 

Comparando los medios tradicionales de transporte urbano con el coche compartido.


Analizaremos las características, ventajas e inconvenientes de los distintos modos de moverse por la ciudad, desde varios puntos de vista y en distintas circunstancias.
También compararemos los medios usados habitualmente con una nueva alternativa: El “ridesharing” o viaje en coche compartido.

Veremos los siguientes medios:
·        Metro o tren de cercanías.
·        Autobús
·        Taxi
·        Coche particular
·        Coche compartido

Para compararlos, analizaremos varios aspectos del transporte:
·        Coste
·        Rapidez (bajo dos situaciones: en hora normal y en hora punta)
·        Problemas de aparcamiento
·        Necesidad de efectuar transbordos
·        Transporte de puerta a puerta
·        Comodidad
·        Intimidad
·        Impacto medioambiental.

Cada vez más gente vivimos en las ciudades.



1 Crecimiento de población y desplazamiento a las ciudades.

La mayoría de la población tiende a concentrarse en ciudades, que son cada vez más grandes y demandan soluciones a problemas relacionados con sus necesidades de transporte, como el coste excesivo, el tiempo empleado, las congestiones de tráfico en las calles, las dificultades para aparcar los vehículos, la contaminación del aire y el consumo de energía.


Medios de transporte habituales.


En las grandes ciudades, son pocos los afortunados con recorridos lo bastante cortos como para hacerlos a pié o en bicicleta. La moto es una alternativa mejor para quienes se aventuran con ella frente al tráfico y la meteorología. El resto, generalmente optamos por una de estas alternativas:

Metro/Cercanías.
Las grandes ciudades generalmente cuentan con varias líneas de ferrocarril suburbano cuyos recorridos cubren la mayor parte del casco urbano. Mediante ellas puede viajarse entre dos estaciones cualesquiera de la red de metro pagando un único billete y pudiendo efectuar transbordos entre líneas en caso necesario.
Para comunicar los barrios más alejados del centro y las poblaciones del extrarradio, se suele disponer de otras líneas de ferrocarril de cercanías, que generalmente tienen un trazado radial que no discurre bajo tierra. Se suelen establecer unas tarifas por zonas, que aumentan de precio con la distancia al centro de la ciudad.

Autobús.
Las líneas de autobús constituyen el medio de transporte colectivo de superficie por excelencia. Para facilitar su recorrido, sobre todo en los momentos de tráfico congestionado, se reserva un carril de las principales calles de la ciudad para el autobús, aunque se suele permitir que taxis y motocicletas también lo usen. Algunas ciudades han recuperado otros medios de transporte público de superficie como el tranvía.

Taxi.
Se trata de un servicio público de alquiler de coche con conductor, que se presta bajo licencia municipal. El taxi llevará al pasajero al lugar exacto de destino que le indique, y este puede tomar un taxi libre que encuentre circulando por la calle, uno que esté estacionado en una parada de taxis, o bien hacer que uno le venga a buscar, ya sea llamándolo por teléfono o mediante una aplicación de smartphone. El precio que cobra el taxista por el servicio está regulado, dependiendo básicamente de la distancia recorrida.

Coche de uso particular.
Algunos ciudadanos se desplazan en su propio coche, que tienen parado la mayoría del tiempo para su uso exclusivo. Además de afrontar los gastos de adquirir y mantener el coche, tienen que conducir y necesitan disponer de una plaza de aparcamiento, tanto en el punto de origen como en el de destino de sus viajes.

Coche compartido.
Desde los tiempos del auto-stop se han aprovechado las plazas vacantes de los vehículos particulares para transportar pasajeros que eran recogidos a lo largo de la ruta del vehículo. Iniciativas recientes, como Bla-bla-car, utilizan las tecnologías de comunicaciones e Internet para aprovechar las plazas libres de los vehículos, aunque normalmente se basan en que el conductor y varios pasajeros se pongan de acuerdo de antemano para realizar juntos un viaje entre dos puntos comunes de origen y destino.
Existe el proyecto de crear un sistema similar mejorado para el ámbito urbano. Funcionará gracias a una aplicación de smartphone que permite a los pasajeros solicitar su viaje desde la calle y que señala al conductor en tiempo real los pasajeros que va encontrando cercanos a su ruta a lo largo del recorrido y que quieren ir en su misma dirección.


Ventajas e inconvenientes de los distintos medios.

                                      2 Lienzo estratégico de los medios de transporte



Coste
El metro y el tren tienen la mayor capacidad de pasajeros y, por lo tanto, son los más económicos. El autobús es el que sigue en precio. Además, los transportes públicos suelen estar subvencionados, por lo que el precio del billete en realidad no cubre el total de los gastos de transporte.
Los más caros son el automóvil de uso particular (unos 25 o 30 céntimos de €/Km.) y el taxi, en el que además hay que pagar el trabajo del chofer.

Los viajeros que comparten coche obtienen un coste similar al del autobús, gracias al aumento en el rendimiento del vehículo y a repartirse los gastos entre ellos.

Rapidez en hora normal.
Cuando el tráfico es fluido (fuera de las horas punta) lo más rápido es un taxi, sobretodo teniendo en cuenta que (a diferencia de metro y autobús) te deja en la misma puerta, y que tampoco pierdes tiempo en buscar aparcamiento (como cuando vas en tu propio coche).

Rapidez y disponibilidad en hora punta.
La mayoría de los desplazamientos se producen en dos momentos de pico, uno a primera hora de la mañana y otro a última hora de la tarde.
En esos momentos ocurren congestiones del tráfico rodado en superficie, y el metro resulta ser lo más rápido; mientras que utilizar el coche particular es lo menos aconsejable.


3 Oferta y demanda de transporte urbano por horas

Precisamente, la excesiva utilización de un coche para cada persona, parece ser la causante de los embotellamientos de tráfico.
Sin embargo, cuando cada coche lleva varios pasajeros, se reduce el número de vehículos en circulación y se soluciona este grave problema.

Además, a diferencia de la oferta constante que representa el transporte público, el número de plazas libres disponibles para llevar pasajeros en los vehículos particulares aumenta en las horas punta del mismo modo que la demanda de las mismas. Se trata de un recurso ya existente y actualmente infrautilizado.

Problemas de aparcamiento
Los problemas para aparcar afectan sobre todo a los que utilizan su vehículo particular, puesto que los taxis disponen de espacios reservados para hacer sus paradas en espera de pasajeros. Hay estudios que indican que el 30% de los coches de una gran ciudad (hasta un 45% en Brooklyn, New York) circula buscando una plaza de aparcamiento, lo que supone agravar los problemas de circulación, de contaminación y de consumo innecesario de combustible.

El coche compartido por varios ocupantes supone un alivio del problema, porque solo uno de ellos (el conductor) se tiene que preocupar de encontrar en la calle un sitio para aparcar, o de tener una plaza de aparcamiento en la zona a donde se dirige (generalmente alquilada).

Necesidad de efectuar transbordos
Si viajamos en medios de transporte colectivo, como el metro y el autobús, frecuentemente nos veremos obligados a cambiar de línea durante nuestro recorrido; salvo que tengamos la suerte de que este coincida con el de una de las líneas. Esta es una de las causas que alargan el tiempo empleado en los viajes.

Transporte de puerta a puerta
Los medios colectivos requieren en mayor o menor medida ser complementados con ciertos desplazamientos a pié desde el punto de origen de nuestro viaje hasta la parada más cercana; y normalmente también desde la parada final a nuestro punto de destino.
A pesar el tiempo empleado en estos recorridos a pié, hay quien dice que este ejercicio supone un hábito saludable.

Comodidad
Factores como no tener que bajar escaleras, depender de horarios o soportar aglomeraciones de personas, conducen a señalar al taxi y el coche particular como los más cómodos y convenientes.

Un sistema de coche compartido que asigne sobre la marcha a cada pasajero el primer coche que pase en su misma dirección, logrará niveles de comodidad semejantes.

Exclusividad
Disponer de un medio de transporte para su uso particular puede ser valorado por algunos, ya sea por su deseo de intimidad o como un símbolo de lujo o estatus social. En ese sentido, el coche particular gana la partida al taxi (donde también va el taxista) y al coche compartido, donde se ahorran gastos a costa de aprovechar las plazas vacantes del coche para llevar a otras personas.

Impacto medioambiental
Actualmente, gran número de coches circulan solo con el conductor, y la infrautilización de su capacidad de transporte de personas (quedan 3 o 4 plazas libres en la mayoría de los casos) causan problemas en nuestro entorno:
Además de los embotellamientos de tráfico en hora punta y de los excesivos gastos en transporte, se consume más combustible del necesario.
Esto no solo causa escasez y carestía de esta fuente de energía no renovable, sino que también aumenta la contaminación del aire de nuestras ciudades.
El sueño de libertad de que cada persona disfrute de un automóvil, resulta que acaba empeorando nuestra calidad de vida.

La mejor solución es fomentar una mejora en la ocupación de los vehículos, mediante su uso compartido en los viajes, reduciendo así el número de ellos que necesiten circular simultáneamente.


Conclusiones.


Tras analizar los medios de transporte bajo varias perspectivas, aparece una nueva alternativa, el viaje en coche compartido, que (sin destacar en ninguna de ellas) tiene la mejor relación calidad-precio, resulta ser la que tiene menos inconvenientes y, por lo tanto, la que obtiene la mejor calificación en promedio y como solución efectiva para mitigar los problemas de transporte en las ciudades.




4 Árbol de decisión ¿Cuál es el mejor modo de viajar por la ciudad?


miércoles, 9 de enero de 2013

Ventajas de mejorar el transporte.


Si ocupamos las plazas libres de nuestros coches, y los llenamos todo lo posible en cada uno de sus desplazamientos, lograremos utilizarlos de un modo más eficiente.

Tenemos dos tipos de motivos para mejorar el rendimiento del transporte:  egoístas y altruistas.



Motivos egoístas:



Los que compartamos los vehículos, nos beneficiaremos de ventajas directas:



·        Ahorraremos en gastos de transporte,
Al dividir el coste del viaje entre las personas que compartan un mismo vehículo.

·        viajaremos más cómodamente,
Sólo el que pone el coche en ese viaje se ha de preocupar de conducir, del tráfico y de buscar aparcamiento.

·        y más rápidamente,
Al retirar algunos coches de la circulación, se eliminarán los atascos de tráfico y se reducirán los problemas para encontrar un sitio para aparcar ese menor número de vehículos que se desplacen.





Motivos altruistas:



También ayudaremos a paliar algunos problemas de la sociedad en la que vivimos (beneficiando incluso a personas que no viajen en vehículos compartidos):



·        Reduciremos la contaminación del aire de las ciudades
El uso poco eficiente de los vehículos particulares es el mayor responsable de esta contaminación que (sobre todo cuando se dan
algunas condiciones meteorológicas) nuestras ciudades no son capaces de evitar .

·        Dejaremos algo de petróleo para nuestros nietos.
La automoción consume un 60% del petróleo. Un uso más racional de los coches alargará en el tiempo sus reservas.

·        Mejoraremos la economía de nuestro país.
Los que no  tenemos petróleo, lo tenemos que importar a un precio cada vez más alto. Reduciendo su consumo, los ingresos por las exportaciones del país serán mayores que los pagos por las importaciones. ¿No crees que esto nos podría ayudar a salir de la crisis?


¿Tienen sentido los atascos creados por vehículos con un sólo ocupante?




La mayoría de nuestros desplazamientos los hacemos diariamente, de ida y vuelta al trabajo, o al lugar de estudio. Además, casi todos se producen en las horas punta.
Si vas en coche, seguro que alguna vez has sufrido retenciones, o te has quedado atrapado en un atasco de tráfico. De hecho, según donde vivas o a donde te desplaces, es posible que te ocurra lo mismo casi todos los días.


Cuando estás atascado ¿te has fijado en cuántas personas viajan en los coches que hay parados a tu alrededor?
Si nunca lo has hecho ¿puedes adivinarlo?
Efectivamente: La mayoría de ellos llevan un solo ocupante (el conductor) y varias plazas libres, en las que podrían transportar a otras personas; pero no lo hacen por desconocimiento.

Comportándonos así, es normal que suframos embotellamientos de tráfico y problemas para encontrar un sitio donde aparcar.

Además, ¿Has echado la cuenta de cuánto dinero te supone mover tu coche? ¿Sabías que, si incluyes todos los gastos (combustible, amortización, seguro, impuestos, revisiones… ), apenas haces 4 Km. con cada euro que gastas?

Creo que nada de esto tiene sentido hoy en día, y menos con la crisis que tenemos encima.
En pleno siglo XXI, en la era de la Internet 2.0, de Facebook, Twitter y WhatsApp, es imperdonable que esto nos siga ocurriendo cada día, porque tenemos los medios técnicos para evitarlo:
·        Las redes de telefonía móvil nos mantienen comunicados en cualquier parte.
·        El GPS nos localiza, y los navegadores nos guían con precisión.
·        Cualquier smart-phone tiene más potencia de cálculo que los pc de hace unos años.

Solo nos falta encontrar el modo de organizarnos para compartir los vehículos y los gastos de transporte.

Así podremos ahorrar tiempo y gastos de viaje, y retirar de la circulación algunos de estos coches (estimo que al menos 1/3), que:
·        es innecesario que se desplacen cada día,
·        que actualmente provocan retenciones de tráfico y problemas de aparcamiento,
·        despilfarran combustible (una fuente de energía no renovable),
·        contaminan el aire que respiramos.



Al final, el mal uso que hacemos de nuestros coches, acaba empeorando nuestra calidad de vida, en vez de mejorarla.



Estoy seguro de que, entre todos los que nos movemos por las grandes ciudades, podemos hacer funcionar un sistema para que:
  •  La mayoría dejemos el coche en casa y, simplemente indicando con el móvil dónde queremos ir, que nos lleve el primer coche que pase a nuestro lado y que vaya en nuestra misma dirección.
  • Al mismo tiempo, que cuando otros vayamos de camino al trabajo en nuestro coche, el móvil nos señale las personas que quieren ir en nuestra misma dirección.
  • Y el sistema organice la recogida y la entrega de personas a lo largo de la ruta del vehículo, 
  • y reparta automáticamente los gastos del recorrido entre todos los que viajemos juntos.

¿Y tú?
¿Opinas que esto es un problema que se debería solucionar?
¿Crees que es buena idea?
¿Estarías dispuesto a usar este sistema?
¿Serías de los que llevan a otros, o de los que prefieren que los lleven?


Si has respondido que sí a alguna de estas preguntas, sigue en contacto. Te pediré que me ayudes a conseguirlo.
Verás cómo, entre todos, podemos hacerlo.

Cuando echo gasolina ¿a dónde va a parar mi dinero?


Un día, mientras pagaba el combustible que acababa de repostar en mi coche pensé: ¿A donde irá a parar mi dinero?

¿Quien fija el precio del combustible?

Lógicamente, supuse que una parte sería para pagar el sueldo del amable empleado de la gasolinera que me estaba cobrando (y que antes también me rellenaba el depósito de gasoil, pero esos eran otros tiempos). Luego me convencí de que para su sueldo iría una parte muy pequeña de lo que yo pagaba, y de que seguramente la empresa tendría uno o varios dueños que se quedarían con algo más.

Después recordé haber leído que aproximadamente la mitad del precio que pagamos por la gasolina son impuestos.
Así que, de cada dos euros que pago, uno va para la hacienda del reino de España; que debería destinarlo a tapar los baches de las carreteras. Pero en realidad, ese euro (junto a los de tantos otros conductores) bien pudiera ser para construir aeropuertos en los que nunca vaya a aterrizar un avión, o líneas de tren de alta velocidad con estaciones en las que se baja un solo pasajero al día, o para pagar los “servicios” de alguno de los miles de asesores que han sido "colocados a dedo" en puestos públicos por sus amiguetes del poder, o que acabe de vuelta en una bolsa de basura llena de billetes para algún político corrupto, o en un jugoso sueldo para algún exparlamentario o exministro que, no satisfecho con el sueldo vitalicio que le pagamos entre todos, se vea ahora en el consejo de administración de cierta empresa, como pago a los favores prestados mientras estaba en el cargo (digámoslo sin tapujos: en pago por la traición a sus votantes). ¡Solo de pensarlo, me empezó a entrar una "mala leche" …!

Además, me vino a la mente una imagen que vi en Internet: un Rolls Royce chapado en oro que se había mandado hacer un jeque árabe, y de sus yates, mansiones, concubinas, etc. Y me dije: “Este es el que se queda con el otro euro”.
Aunque luego caí en la cuenta de que no todo el petróleo viene de oriente, sino que otra parte viene de Rusia. Cuando me acordé de los multimillonarios y las mafias surgidas de la extinta Unión Soviética, no fue ningún alivio, la verdad.


Desde ese día, cada vez que veo (con dolor) como pasan mi tarjeta por la ranura del lector de la estación de servicio, no puedo evitar pensar que, en cuestión de segundos, mi dinero estará en la cuenta bancaria de alguno de esos. Y no lo puedo evitar... ¡se me revuelven las tripas!


Resulta que, si lo pensamos bien, todos los que repostamos en las gasolineras les acabamos pagando a ellos. Parte de lo que ganamos con nuestro trabajo es para ellos.
Al final, ¡Acabamos todos siendo esclavos de esta gentuza!


Pero, ¿Sabéis lo que os digo? Que parte de la culpa es nuestra, por empeñarnos en movernos cada uno con nuestro propio coche.
Alguna vez, estando parados en un atasco de tráfico ¿os habéis fijado en que casi todos los coches llevan solo al conductor, aunque vayamos todos en la misma dirección? Usando los coches de este modo, desperdiciamos el combustible y todos tenemos que pasar por la gasolinera una vez a la semana.
Parece chocante que, en pleno siglo XXI, a nadie se le haya ocurrido hacer un "facebook o un linkedin para conductores", que sirva para organizarnos en usar mejor nuestros coches, ocupando las plazas libres con otras personas, mientras vamos de camino a nuestro destino.

Alguien debería hacerlo y así, por lo menos, podríamos pasar por la gasolinera solamente una vez al mes.

¡Soy un conductor indignado, que busca un modo de librarnos de esta esclavitud!