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jueves, 22 de octubre de 2015

Qué necesitas y que no, para compartir un viaje en coche



La mejor forma de ahorrar en transporte es ocupar las plazas libres de los coches con pasajeros que vayan en la misma dirección. Para que esto funcione, se requiere una aplicación móvil y una nueva plataforma para compartir viajes, además de flexibilidad y participación del suficiente número de viajeros.

 

 Una masa crítica.

No basta con que haya unos pocos interesados en compartir los viajes en coche: Si sólo se apuntan tres personas, uno en Alcobendas, otro en Alcorcón y el otro en Alpedrete, difícilmente podrían compartir algún viaje.
Es fundamental una participación multitudinaria.
Tendrá que haber muchas personas que estén dispuestas a ahorrar viajando en un coche particular compartido y una plataforma que los coordine.
Cuantos más viajeros haya, más fácil será que la plataforma encuentre un grupo de personas cuyos recorridos coincidan, y pueda organizarlas para que viajen juntas en un solo coche.
Por eso, los lugares más propicios son las grandes ciudades, donde abundan los coches en circulación y cada día se mueven millones de personas.

Aprendemos de la experiencia de proyectos anteriores.

Algunos intentos de usar más racionalmente los coches han fracasado por establecer demasiados condicionantes, que impedían el acceso al suficiente número de personas, o que restringían las probabilidades de encontrar coincidencias de trayectos entre ellas.
¿Cuáles son estos condicionantes superfluos?
En realidad, para compartir un viaje con alguien…
  • ¿tenéis que ser familiares o amigos en Facebook?
  • ¿tenéis necesariamente que trabajar en la misma empresa?
  • ¿tenéis que vivir uno al lado del otro y ser estudiantes de la misma universidad?
  • ¿tenéis que salir los dos del mismo sito y llegar exactamente al mismo lugar?
  • ¿tenéis que ir juntos todos los días?
  • ¿el mismo que te lleva al trabajo, también tiene que ser el que te lleve de vuelta a casa?
  • ¿tenéis que conoceros previamente, y negociar para acordar dónde y cuándo quedáis, y cuánto dinero va a cobrar el conductor a cada pasajero?
La respuesta a todas estas preguntas es: No.

Mucho más simple.

Para que te pueda llevar un conductor en las plazas libres de su coche, solo se necesitan dos cosas:
  1. Que el coche esté pasando cerca de donde tú estás, y que después vaya a pasar lo bastante cerca de donde quieres ir.
  2. Que ambos utilicéis la misma plataforma de organización de viajes.
Eso es todo.

martes, 20 de octubre de 2015

¿Confias en otras personas para compartir coche?

¿Ahorrarías compartiendo coche con otras personas? ¿En qué condiciones?


¿Qué diferencia hay entre Blablacar y Uber, o entre Car Sharing y Ride Sharing? En la nueva economía colaborativa, los ciudadanos ahorraremos utilizando eficientemente los activos infrautilizados. Por ejemplo, llevando más ocupadas las plazas de los coches para compartir los gastos de un viaje. Pero, viajar así ¿es más o menos seguro, cómodo y económico que el transporte público, el taxi o que ir cada uno en su propio coche? Aclaremos algunos conceptos:

¡Es mi coche, y es solo para mí! frente a compartir el coche o el viaje: “Car Sharing versus Ride Sharing”
Lo habitual es que cada uno vaya en su propio coche, pero ya existen sistemas para compartir coches, que los alquilan por horas (en vez de por días completos); y algunos de estos coches no son de una empresa o de una cooperativa, sino de un particular que no lo necesita durante cierto tiempo.
¿Te fiarías de dejar tu coche a un extraño, darle las llaves para que se lo lleve y a saber cómo te lo devuelve?
Sin embargo, mientras vas conduciendo de camino al trabajo (o de vuelta a casa) ¿te importaría llevar en los asientos vacíos a otras personas? De este modo no pierdes el control del coche, porque eres tú quien lo conduce. No se trataría de compartir el coche, sino el viaje.

¿Contratarse como una especie de taxista o aprovechar bien los viajes en coche para reducir gastos?
¿Estarías dispuesto a ganar dinero trabajando para otros: yendo a recogerlos para llevarlos en tu coche a donde quieran ir? Esto es lo que hacen los conductores de Uber Pop
¿O simplemente quieres dejar de tirar el dinero cada vez que pagas tú solo todos los gastos del coche, mientras llevas varios asientos desaprovechados? Esta es la filosofía de Blablacar.
Se trata de utilizar el coche con sentido común: Ya que alguien tiene que coger el coche, al menos interesa que varias personas puedan aprovechar para ir juntos en él y beneficiarse mutuamente de un ahorro de gastos.
Cuando ocupemos las plazas libres, haremos un uso más eficiente de los coches que circulan por la ciudad. Llevaremos el mismo número de personas moviendo menos coches, consumiremos menos recursos y energía, y esos menores gastos podremos dividirlos entre varios.

Aprovechar la abundancia de coches infrautilizados.
La idea es aprovechar las plazas libres que llevan actualmente los coches, puesto que en la mayoría viaja solo el conductor.
El millón de desplazamientos en coche que hay cada día en una ciudad como Madrid, supone la enorme cantidad de más de tres millones de plazas libres (que actualmente se desperdician).
Además, la mayoría de estas plazas están disponibles en la hora punta; justo cuando más se necesitan y cuando más colapsados están los medios de transporte público y el tráfico urbano.

Mejorando Blablacar con un sistema diseñado para nuestros viajes cotidianos en la ciudad, flexible y sin reserva previa.
Para no estar sujetos a compromisos ni horarios estrictos (como quedar a la misma hora para salir todos juntos desde el mismo sitio), y para evitar que algún coche tenga que estar parado en la calle (quizá obstaculizando el tráfico, mientras espera a un pasajero que se retrasa), llenaremos los coches sobre la marcha, y conseguiremos que sus ocupantes ahorren en todo momento lo más posible.
Hemos diseñado un sistema de control que se comunica en tiempo real con una aplicación de nuestros móviles, y notifica a los interesados que existe una coincidencia de trayectos entre un coche que pasa con plazas libres por cierto sitio y el pasajero que está allí, listo para viajar en la misma dirección.
Por eso, aunque hagas todos los días el mismo recorrido, y casi a la misma hora, gracias a la flexibilidad del sistema, cada día el viaje podrá ser distinto. Un pasajero, puede que no todos los días vaya en el mismo coche (si un día se retrasa, le recoge el siguiente coche que va en su dirección), y cierto día un conductor podrá llevar algún pasajero más o menos de los habituales.

Sin ánimo de lucro y justo.
El conductor que decide compartir su coche para cierto viaje, puede tener dificultades para fijar de antemano un precio por plaza, sin saber a cuánta gente llevará finalmente. Cuando pueden ser varios los que comparten el viaje, será difícil estimar a priori un importe justo, para que el conductor recupere una buena parte de los gastos, sin ganar ni perder dinero con ello.
Por otro lado, conozco a alguien que recoge por las mañanas a una compañera de trabajo (y vecina) sin cobrarle nada; solo porque prefiere ir acompañada en el coche.
Lo hace casi todos los días (cada vez que se la encuentra esperando en la parada del autobús), pero sin que ninguna de las dos se comprometa a esperar a la otra. El día que la pasajera tiene la suerte de que su vecina la recoge, gana en comodidad y se ahorra bastante tiempo de viaje. En caso contrario, utiliza el autobús con su abono transporte y llega más cansada y más tarde a trabajar.
Hay personas (como esta conductora) que podrían tener algún reparo en recibir pagos directos de aquellas personas a las que lleven.
Entonces, para ser justos ¿cómo compensarán los pasajeros al conductor?

Automático, equitativo, cómodo y eficiente.
Mientras el coche va recogiendo y entregando pasajeros a lo largo de su ruta, el sistema de control llevará automáticamente la cuenta de la longitud de cada uno de los tramos del recorrido y de cuántas personas lo comparten; y calculará la compensación que corresponde pagar a cada pasajero, de modo que el conductor recupere la parte proporcional de todos los pagos que ha tenido que adelantar para que el viaje pudiera realizarse (repostar combustible, comprar y mantener el coche, pagar seguros e impuestos, etc.).
Además de repartir equitativamente los gastos entre ellos, el sistema también se encargará de cobrar el importe adecuado de la cuenta de cada pasajero para reembolsarlo en la cuenta del conductor. Los usuarios no tienen que ocuparse de ello.
Tú nunca das información sensible a terceros; sólo tienes que indicar tu medio de pago o de cobro preferido una vez, cuando te das de alta en el sistema.
El sistema también podrá informar a los usuarios de los beneficios que han obtenido al viajar juntos: decir a cada uno el dinero que ha ahorrado, la contaminación que han dejado de emitir, etc.

Seguridad: Compañeros frente a desconocidos.
El trabajo de taxista es muy sacrificado y no está exento de riesgos. Va solo en el taxi y recoge en la calle a verdaderos extraños, personas que no conoce de nada y que ni siquiera puede identificar. En ocasiones un cliente se va sin pagar la carrera o incluso da con algún desalmado que le roba sus ingresos del día.
Sin embargo, compartir los viajes en coche particular será mucho más seguro, por varios motivos:
·        En primer lugar, porque no se trata de desconocidos, sino que tanto los conductores como los pasajeros tendrán que estar previamente identificados y registrados como usuarios en el sistema de control.
·        En segundo lugar, ningún usuario está solo, porque el sistema supervisa en todo momento cada recorrido compartido, desde el momento en que cada uno comienza su viaje hasta que lo finaliza.
El sistema no solo sabrá en que coche viaja cada persona, y entre qué dos puntos lo hace, sino también dónde se encuentra en cada momento y quién más va en el coche con él. Una persona con malas intenciones nunca se atrevería a utilizar el sistema.
Además, en caso de que ocurriera un accidente durante el viaje, el sistema está listo para avisar a los servicios de emergencia.
·        Por supuesto, la información sobre la identidad de los usuarios y sus viajes se mantiene confidencial; pero sirve al sistema para elaborar un registro de la reputación de cada persona, en lo referente al uso compartido de coches.
Los usuarios podrán dejar comentarios en el sistema, valorando positiva o negativamente a los compañeros de viaje; de modo que se podría llegar a apartar del servicio a alguien que no mantuviera un comportamiento cívico y respetuoso con los demás, o con el propósito del servicio.
·        En realidad, todos los usuarios son ciudadanos con parecidas necesidades de transporte e intereses similares; son compañeros de viaje que colaboran entre sí para mejorar mutuamente su calidad de vida.


miércoles, 24 de junio de 2015

Estudio comparativo de medios de transporte urbano

¿Qué medio de transporte es mejor usar en la ciudad?

 

Comparando los medios tradicionales de transporte urbano con el coche compartido.


Analizaremos las características, ventajas e inconvenientes de los distintos modos de moverse por la ciudad, desde varios puntos de vista y en distintas circunstancias.
También compararemos los medios usados habitualmente con una nueva alternativa: El “ridesharing” o viaje en coche compartido.

Veremos los siguientes medios:
·        Metro o tren de cercanías.
·        Autobús
·        Taxi
·        Coche particular
·        Coche compartido

Para compararlos, analizaremos varios aspectos del transporte:
·        Coste
·        Rapidez (bajo dos situaciones: en hora normal y en hora punta)
·        Problemas de aparcamiento
·        Necesidad de efectuar transbordos
·        Transporte de puerta a puerta
·        Comodidad
·        Intimidad
·        Impacto medioambiental.

Cada vez más gente vivimos en las ciudades.



1 Crecimiento de población y desplazamiento a las ciudades.

La mayoría de la población tiende a concentrarse en ciudades, que son cada vez más grandes y demandan soluciones a problemas relacionados con sus necesidades de transporte, como el coste excesivo, el tiempo empleado, las congestiones de tráfico en las calles, las dificultades para aparcar los vehículos, la contaminación del aire y el consumo de energía.


Medios de transporte habituales.


En las grandes ciudades, son pocos los afortunados con recorridos lo bastante cortos como para hacerlos a pié o en bicicleta. La moto es una alternativa mejor para quienes se aventuran con ella frente al tráfico y la meteorología. El resto, generalmente optamos por una de estas alternativas:

Metro/Cercanías.
Las grandes ciudades generalmente cuentan con varias líneas de ferrocarril suburbano cuyos recorridos cubren la mayor parte del casco urbano. Mediante ellas puede viajarse entre dos estaciones cualesquiera de la red de metro pagando un único billete y pudiendo efectuar transbordos entre líneas en caso necesario.
Para comunicar los barrios más alejados del centro y las poblaciones del extrarradio, se suele disponer de otras líneas de ferrocarril de cercanías, que generalmente tienen un trazado radial que no discurre bajo tierra. Se suelen establecer unas tarifas por zonas, que aumentan de precio con la distancia al centro de la ciudad.

Autobús.
Las líneas de autobús constituyen el medio de transporte colectivo de superficie por excelencia. Para facilitar su recorrido, sobre todo en los momentos de tráfico congestionado, se reserva un carril de las principales calles de la ciudad para el autobús, aunque se suele permitir que taxis y motocicletas también lo usen. Algunas ciudades han recuperado otros medios de transporte público de superficie como el tranvía.

Taxi.
Se trata de un servicio público de alquiler de coche con conductor, que se presta bajo licencia municipal. El taxi llevará al pasajero al lugar exacto de destino que le indique, y este puede tomar un taxi libre que encuentre circulando por la calle, uno que esté estacionado en una parada de taxis, o bien hacer que uno le venga a buscar, ya sea llamándolo por teléfono o mediante una aplicación de smartphone. El precio que cobra el taxista por el servicio está regulado, dependiendo básicamente de la distancia recorrida.

Coche de uso particular.
Algunos ciudadanos se desplazan en su propio coche, que tienen parado la mayoría del tiempo para su uso exclusivo. Además de afrontar los gastos de adquirir y mantener el coche, tienen que conducir y necesitan disponer de una plaza de aparcamiento, tanto en el punto de origen como en el de destino de sus viajes.

Coche compartido.
Desde los tiempos del auto-stop se han aprovechado las plazas vacantes de los vehículos particulares para transportar pasajeros que eran recogidos a lo largo de la ruta del vehículo. Iniciativas recientes, como Bla-bla-car, utilizan las tecnologías de comunicaciones e Internet para aprovechar las plazas libres de los vehículos, aunque normalmente se basan en que el conductor y varios pasajeros se pongan de acuerdo de antemano para realizar juntos un viaje entre dos puntos comunes de origen y destino.
Existe el proyecto de crear un sistema similar mejorado para el ámbito urbano. Funcionará gracias a una aplicación de smartphone que permite a los pasajeros solicitar su viaje desde la calle y que señala al conductor en tiempo real los pasajeros que va encontrando cercanos a su ruta a lo largo del recorrido y que quieren ir en su misma dirección.


Ventajas e inconvenientes de los distintos medios.

                                      2 Lienzo estratégico de los medios de transporte



Coste
El metro y el tren tienen la mayor capacidad de pasajeros y, por lo tanto, son los más económicos. El autobús es el que sigue en precio. Además, los transportes públicos suelen estar subvencionados, por lo que el precio del billete en realidad no cubre el total de los gastos de transporte.
Los más caros son el automóvil de uso particular (unos 25 o 30 céntimos de €/Km.) y el taxi, en el que además hay que pagar el trabajo del chofer.

Los viajeros que comparten coche obtienen un coste similar al del autobús, gracias al aumento en el rendimiento del vehículo y a repartirse los gastos entre ellos.

Rapidez en hora normal.
Cuando el tráfico es fluido (fuera de las horas punta) lo más rápido es un taxi, sobretodo teniendo en cuenta que (a diferencia de metro y autobús) te deja en la misma puerta, y que tampoco pierdes tiempo en buscar aparcamiento (como cuando vas en tu propio coche).

Rapidez y disponibilidad en hora punta.
La mayoría de los desplazamientos se producen en dos momentos de pico, uno a primera hora de la mañana y otro a última hora de la tarde.
En esos momentos ocurren congestiones del tráfico rodado en superficie, y el metro resulta ser lo más rápido; mientras que utilizar el coche particular es lo menos aconsejable.


3 Oferta y demanda de transporte urbano por horas

Precisamente, la excesiva utilización de un coche para cada persona, parece ser la causante de los embotellamientos de tráfico.
Sin embargo, cuando cada coche lleva varios pasajeros, se reduce el número de vehículos en circulación y se soluciona este grave problema.

Además, a diferencia de la oferta constante que representa el transporte público, el número de plazas libres disponibles para llevar pasajeros en los vehículos particulares aumenta en las horas punta del mismo modo que la demanda de las mismas. Se trata de un recurso ya existente y actualmente infrautilizado.

Problemas de aparcamiento
Los problemas para aparcar afectan sobre todo a los que utilizan su vehículo particular, puesto que los taxis disponen de espacios reservados para hacer sus paradas en espera de pasajeros. Hay estudios que indican que el 30% de los coches de una gran ciudad (hasta un 45% en Brooklyn, New York) circula buscando una plaza de aparcamiento, lo que supone agravar los problemas de circulación, de contaminación y de consumo innecesario de combustible.

El coche compartido por varios ocupantes supone un alivio del problema, porque solo uno de ellos (el conductor) se tiene que preocupar de encontrar en la calle un sitio para aparcar, o de tener una plaza de aparcamiento en la zona a donde se dirige (generalmente alquilada).

Necesidad de efectuar transbordos
Si viajamos en medios de transporte colectivo, como el metro y el autobús, frecuentemente nos veremos obligados a cambiar de línea durante nuestro recorrido; salvo que tengamos la suerte de que este coincida con el de una de las líneas. Esta es una de las causas que alargan el tiempo empleado en los viajes.

Transporte de puerta a puerta
Los medios colectivos requieren en mayor o menor medida ser complementados con ciertos desplazamientos a pié desde el punto de origen de nuestro viaje hasta la parada más cercana; y normalmente también desde la parada final a nuestro punto de destino.
A pesar el tiempo empleado en estos recorridos a pié, hay quien dice que este ejercicio supone un hábito saludable.

Comodidad
Factores como no tener que bajar escaleras, depender de horarios o soportar aglomeraciones de personas, conducen a señalar al taxi y el coche particular como los más cómodos y convenientes.

Un sistema de coche compartido que asigne sobre la marcha a cada pasajero el primer coche que pase en su misma dirección, logrará niveles de comodidad semejantes.

Exclusividad
Disponer de un medio de transporte para su uso particular puede ser valorado por algunos, ya sea por su deseo de intimidad o como un símbolo de lujo o estatus social. En ese sentido, el coche particular gana la partida al taxi (donde también va el taxista) y al coche compartido, donde se ahorran gastos a costa de aprovechar las plazas vacantes del coche para llevar a otras personas.

Impacto medioambiental
Actualmente, gran número de coches circulan solo con el conductor, y la infrautilización de su capacidad de transporte de personas (quedan 3 o 4 plazas libres en la mayoría de los casos) causan problemas en nuestro entorno:
Además de los embotellamientos de tráfico en hora punta y de los excesivos gastos en transporte, se consume más combustible del necesario.
Esto no solo causa escasez y carestía de esta fuente de energía no renovable, sino que también aumenta la contaminación del aire de nuestras ciudades.
El sueño de libertad de que cada persona disfrute de un automóvil, resulta que acaba empeorando nuestra calidad de vida.

La mejor solución es fomentar una mejora en la ocupación de los vehículos, mediante su uso compartido en los viajes, reduciendo así el número de ellos que necesiten circular simultáneamente.


Conclusiones.


Tras analizar los medios de transporte bajo varias perspectivas, aparece una nueva alternativa, el viaje en coche compartido, que (sin destacar en ninguna de ellas) tiene la mejor relación calidad-precio, resulta ser la que tiene menos inconvenientes y, por lo tanto, la que obtiene la mejor calificación en promedio y como solución efectiva para mitigar los problemas de transporte en las ciudades.




4 Árbol de decisión ¿Cuál es el mejor modo de viajar por la ciudad?


martes, 30 de septiembre de 2014

La historia de María Jesús. Un ejemplo de mujer luchadora e inteligente.

La historia de María Jesús. Un ejemplo de mujer luchadora e inteligente.

Maria Jesús trabaja en Madrid, pero vive en Fuenlabrada.

Para ir a trabajar, pensó (como haría cualquiera de nosotros) que sólo tenía dos alternativas:
  • Ir en transporte público; haciendo varios transbordos y empleando cada día una hora de ida y otra de vuelta;
  • O coger el coche familiar.
    Como su marido no lo usa, porque lleva 4 años en paro, María Jesús podría cogerlo y sería más rápido; pero (como buen ama de casa) echó cuentas y vio que ir en coche le costaría más de 200€ al mes, y no podía permitírselo.



Ambas alternativas tenían serios inconvenientes.
Por eso, Maria Jesús no utiliza ninguna de ellas. ¡Es una chica lista, y encontró otra salida!

Sí, amigos. Las mujeres son unos seres maravillosos, con una gran virtud: ¡Hablan y hablan a todas horas!
En serio, hacen lo que nunca hacemos los hombres (por lo menos yo, que me da corte hasta preguntar el camino cuando me pierdo). Las mujeres hablan entre ellas continuamente, se interesan por los problemas de las demás y se preguntan unas a otras ¿y tú cómo haces…?

María Jesús encontró una solución por casualidad: Charlando varias madres en el cumpleaños de un compañero del colegio de sus hijos, se dieron cuenta de que casi todas tenían el mismo problema de transporte. Además, entre ellas había cinco que trabajaban en distintas empresas, pero por la misma zona de Madrid, y con horarios similares.

Se pusieron de acuerdo inmediatamente para ir las cinco juntas, en el coche de una de ellas. Cada una de las pasajeras contribuye a los gastos de viaje pagando a la conductora 40€ al mes (menos de lo que le costaba el abono transporte) y todas ahorran tiempo y viajan en coche cómodamente.

María Jesús y sus amigas encontraron la solución porque tuvieron la suerte de conocerse y de hablar sobre su problema. Pero ¿Cuántos casos existen todavía por solucionar?

En realidad, ¿Necesitas ser amigo íntimo de alguien para compartir con él los gastos de transporte? ¿O te podría servir cualquiera que vaya en tu misma dirección?

Eso es lo que debería hacer una verdadera “Red Social” (mejorando Facebook): ser verdaderamente útil a las personas para solucionar sus problemas del día a día.

Cuando estáis parados con vuestro coche en un atasco, ¿os habéis fijado en que casi todos llevan 3 o 4 plazas libres, porque circulan solo con el conductor? ¿Hasta qué punto sería posible acoplar los 4 millones de viajeros de Madrid en el millón de coches que ya circulan cada día?


Estoy seguro de que juntos podemos solucionar los problemas de muchas personas como María Jesús.

jueves, 7 de agosto de 2014

Como aprovechar mejor la energía

¿De dónde viene la energía y cuál es más limpia?

La mayoría de formas de energía que conocemos provienen de una misma fuente: el Sol.

El Sol es como una inmensa caldera que nos envía un flujo continuo de energía que hace posible la vida tal como la conocemos. Su potencia nos achicharraría si no fuera por la distancia a la que nos encontramos de él y por ciertos fenómenos de la sabia naturaleza. La rotación de la Tierra, que da lugar a los días y las noches, hace posible que la energía del sol se reparta cada 24 horas por toda su superficie, en vez de concentrarse en un solo lugar. Esta energía que viene directamente del sol puede ser captada por paneles solares, ya sea para calentar agua, o para producir electricidad en los de tipo fotovoltaico. Los movimientos convectivos del aire distribuyen por las distintas capas de la atmósfera el calor de la superficie de la tierra, evitando que se sobrecaliente en exceso con los rayos del sol. Estos movimientos del aire nos dan otra oportunidad de aprovechar la energía del sol mediante aerogeneradores. Estas son las denominadas fuentes de energía renovables, porque aprovechándolas consumimos la energía al mismo ritmo que el Sol nos la proporciona.

Podemos ver las hojas de las plantas como captadores naturales de energía solar, que transforman la materia inorgánica en orgánica, hacen crecer los árboles y acumulan dicha energía en forma de leña. Cuando quemamos madera, estamos consumiendo energía del sol que fue almacenada por los árboles durante años. Esta misma materia orgánica, acumulada durante siglos o milenios en las fosas marinas, luego encerrada y sometida a presión bajo tierra, es la que da lugar al carbón mineral y al petróleo; de modo que quemar gasolina significa consumir energía del sol que costó milenios almacenar. Nos referimos a estas como fuentes de energía no renovables, porque actualmente los humanos consumimos energía a un ritmo mayor del que nos manda el Sol y estamos gastando reservas almacenadas durante épocas anteriores.


Se supone que los habitantes de la isla de Pascua se extinguieron cuando acabaron con los árboles de su territorio. De modo que, cuando agotemos las reservas del planeta, la energía de que dispondremos volverá a estar limitada por el flujo que nos mande el sol; salvo que recurramos a la energía nuclear. Muchos, consideramos que las centrales nucleares son peligrosas y, en vez de tenerlas funcionando tan cerca de nosotros, preferiríamos ahorrar energía, para que nos bastara con la gratuita y segura que sigue viniendo del sol.


Algunos apuntan al coche eléctrico como la panacea del transporte, pero veremos que no lo es. Es cierto que el coche eléctrico puede resolver problemas puntuales de contaminación del aire de las ciudades, que es provocada en buena parte por los gases de combustión de hidrocarburos en los motores de los coches. Es por eso que el metro usa electricidad para moverse, porque de otro modo el aire de los túneles sería irrespirable. Pero ni el metro ni el coche eléctrico suponen una solución para el problema global de la energía.
La energía que consume un coche eléctrico tiene que ser producida en algún otro sitio, después ha de ser transportada hasta el lugar de consumo y posteriormente almacenada en una batería, hasta el momento de su utilización, cuando ha de ser nuevamente transformada en energía mecánica. Todos sabemos que cada vez que transformamos, transportamos o almacenamos energía, el rendimiento no es del 100% y hay una parte de ella que se pierde en forma de calor, que es la forma de energía residual e inaprovechable. De modo que, aunque conduzcamos un coche eléctrico, puede que estemos consumiendo y contaminando igual o más, sin saberlo, porque probablemente se estará quemando aún más petróleo en algún otro lugar.



Actualmente, el 60% del petróleo que se consume lo estamos gastando en transporte, y este es uno de los campos en los que podríamos ahorrar más energía, si aprovecháramos mejor las capacidades vacantes de nuestros vehículos; llenando las plazas libres que lleva cada coche que circula sólo con su conductor.
La gran verdad es que la única energía limpia es la que no se consume, y debiéramos hacer todo lo posible para no consumir más energía de la necesaria, desplazándonos del modo más eficiente posible y sin despilfarrar este bien escaso.

martes, 29 de julio de 2014

Las ventajas de compartir coche

Compartir coche mejorará nuestras vidas


Muchos hablamos del cambio climático, de sostenibilidad energética, del medio ambiente, de reducir la contaminación… pero pocos nos preguntamos ¿Hay algo que yo pueda hacer cada día para mejorar el mundo en que vivo?


¡Sí que lo hay!

Quisiera señalar un comportamiento muy extendido en el mundo civilizado, que en principio parece una expresión de libertad, pero que en realidad empeora nuestra calidad de vida. Es el uso tan poco eficiente que hacemos del medio de transporte más habitual: nuestros vehículos.

Millones de coches circulan cada día transportando una sola persona; y desperdiciando una aberrante proporción de 4 plazas libres por cada conductor. Este rendimiento tan bajo, solo ocasiona despilfarro y, con la tecnología que tenemos en el siglo XXI, es inaceptable que en nuestra “avanzada” sociedad sigamos haciéndolo tan mal.

A partir de ahora, debemos aprovechar estas plazas libres. Igual que recurrimos a Google para buscar algo en Internet, crearemos un sistema que, mediante los smartphones que todos llevamos, nos ayude a encontrar a personas de nuestro entorno que van en nuestra misma dirección, para llevarlas en nuestros coches.

Esto creará un círculo virtuoso de tales proporciones, que rescatará a la humanidad de muchos de sus problemas.

Las personas podemos ser altruistas, pero en realidad compartiremos los coches por egoísmo; porque a la mayoría nos interesa, y mucho:
  • Al conductor, porque, mientras va de camino a su destino, compartirá los gastos del viaje con los pasajeros que lleve. De este modo, recuperará casi todo el dinero que hasta ahora estaba pagando él solo (la compra del coche, impuestos, el combustible, seguro, mantenimiento...)
  • A los pasajeros, porque, usando el coche de otro, viajarán con la comodidad y la rapidez de un taxi, pero a precio de autobús. Unos ahorrarán tiempo y transbordos en transporte público. Otros se librarán de conducir y de buscar aparcamiento. Y todos ellos ahorrarán dinero.

Pero hay mucho más. Obtendremos ventajas adicionales para todos; y más importantes, si cabe:

Gracias a su mejor aprovechamiento, el número de coches en circulación se reducirá drásticamente. Esto hará que la energía consumida por el transporte (que es el 60% del total) baje a menos de la mitad, y una menor demanda abaratará su precio. Se acabarán los embotellamientos de tráfico en las horas punta y también los problemas para encontrar aparcamiento. La excesiva contaminación del aire que padecemos en las grandes ciudades, será historia. Todo ello nos llevará a sufrir menos estrés y nos proporcionará una mejor salud y calidad de vida.

En realidad, vemos que son los actos cotidianos los que a la larga determinan nuestras condiciones de vida. Dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Efectivamente, aunque no nos guste, nos merecemos lo que tenemos, si no hacemos algo para cambiarlo.

Hoy en día, disponemos de todos los adelantos tecnológicos necesarios para salvar nuestro planeta. Solo falta una cosa: un cambio de mentalidad y de las costumbres de los seres humanos. Paradójicamente, este cambio es lo más difícil de conseguir. Pero, no solo es posible, sino que será mejor que lo afrontemos cuanto antes.

Ya sé que ahora parece difícil que gente acostumbrada a viajar por sus propios medios admita compartir coche con extraños. Pero, cuando comprendamos que formamos parte de una comunidad, que todos somos ciudadanos con las mismas necesidades de transporte y que podemos ayudarnos mutuamente, percibiremos el sistema de uso compartido de vehículos como una plataforma que nos dará nuevas opciones, que nos permitirá organizarnos como queramos:
  • Cuando voy al centro prefiero ir de pasajero,
  • Mañana llevo el coche pero ahorro ¾ partes de lo que gastaba antes,
  • Hoy tengo prisa y voy solo, o
  • Hay un autobús que me deja en la puerta.

 Siempre ocurre igual con las innovaciones: Aunque ahora nos parezca raro, una vez que el sistema funcione, todo el mundo lo verá como algo normal y ya no podrá vivir sin él. Nuestros hijos nos preguntarán: “¿como no lo hicisteis antes? Si el GPS, los móviles e Internet ya existían en el siglo pasado. Y en el fondo, tendremos que darles la razón.

Para terminar, solo diré que el objetivo es ambicioso. Por eso debemos empezar ya a colaborar para crear este sistema.

¿Sabéis cual es mi sueño? Seguro que muchos recordaréis un libro que leísteis de pequeños: “La vuelta al mundo en 80 días”.


 Hoy, que se puede dar la vuelta al mundo en 24 horas, no le damos mérito; pero cuando lo escribió Julio Verne, era una auténtica novela de ciencia ficción. En 1872, un hombre tenía que ser muy valiente para intentar dar la vuelta al mundo a base de encadenar los medios de transporte de la época.

Este reto que planteo, no es hacer funcionar el sistema en unas pocas ciudades, sino en todo el planeta; de modo que nos permita dar la vuelta al mundo en unas vacaciones. Pero no a base de comprar billetes de transporte, sino compartiendo los vehículos de personas de todos los continentes.


¿No es un sueño que merece la pena difundir?