Cómo aprovechar mejor los viajes en coche para ahorrar gastos, energía y provocar menos contaminación, cambio climático, problemas de tráfico y de aparcamiento.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
martes, 28 de julio de 2015
¿Por qué compartir viajes en coche?
Estás perdiendo
dinero si vas tú solo en un coche de 5 plazas.
Compartir viaje te beneficia a ti, a la sociedad en la que vives y a la
sostenibilidad del planeta; da igual si lo haces por motivos altruistas o
egoístas.
El coche
nos da una gran autonomía, pero supone muchos gastos:
- La compra del vehículo.
- El coste del combustible.
- El garaje y los pagos de aparcamiento.
- La prima del seguro y los impuestos.
- Los gastos de mantenimiento, reparaciones y revisiones.
Sumando
todo lo que paga el dueño, cada 100 kilómetros que recorre le cuestan 25 o 30 €
(dependiendo del vehículo que sea y del uso que haga del mismo).
Verdaderamente,
ir a trabajar tú solo en el coche significa tirar la gasolina y el dinero,
cuando te das cuenta de que, si aprovecharas los asientos que llevas vacíos
para llevar a tus vecinos y compartieras gastos con ellos, podrías recuperar una
gran parte de lo que pagas ahora.
Esto no es
nuevo; ya lo hace Blablacar (para viajes programados entre ciudades).
Ahora
también queremos ayudarte a ahorrar en tus desplazamientos diarios por la ciudad.
Mientras vas de camino a tu destino, te encontraremos varios pasajeros que
quieren ir en la misma dirección, para que puedas aprovechar bien la capacidad
de tu coche.
¿Y cómo
puede saber el conductor quienes quieren ir en este momento en su misma dirección?
¿Cómo hará parar repartir los gastos y cómo cobrará su parte a cada pasajero?
Una aplicación de móvil se encargará de todo: indicará al conductor el próximo punto donde puede recoger un pasajero, luego le guiará a lo largo de la ruta hasta un lugar de entrega que sea el más conveniente para ambos, y después calculará automáticamente los costes del trayecto que han recorrido juntos, los dividirá equitativamente entre el número de ocupantes del vehículo y gestionará la devolución al conductor de la parte que corresponde a cada pasajero, sin que ni este ni el conductor se tengan que preocupar de ello.
Una aplicación de móvil se encargará de todo: indicará al conductor el próximo punto donde puede recoger un pasajero, luego le guiará a lo largo de la ruta hasta un lugar de entrega que sea el más conveniente para ambos, y después calculará automáticamente los costes del trayecto que han recorrido juntos, los dividirá equitativamente entre el número de ocupantes del vehículo y gestionará la devolución al conductor de la parte que corresponde a cada pasajero, sin que ni este ni el conductor se tengan que preocupar de ello.
¿Por qué compartir
los viajes y qué conseguimos con ello?
Da igual si
lo haces por motivos altruistas o egoístas; compartir los viajes en coche beneficia
tanto a tu economía y bienestar, como al conjunto de la sociedad en la que
vives y a la sostenibilidad del planeta.
Motivos
egoístas:
- Ahorrar hasta el 75% de los gastos que tienes yendo tú solo en el coche.
- Que sea otro el que te lleve, para ir con la comodidad y rapidez de un taxi, pero a precio de autobús.
Motivos
altruistas:
- Ayudar a mejorar la calidad de vida de toda la comunidad, produciendo menos contaminación, atascos de tráfico y problemas de aparcamiento en tu ciudad.
- Reducir las importaciones de petróleo, para ayudar a tu país a salir del déficit, del endeudamiento y la crisis económica.
- Disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, que causan el cambio climático.
- Reducir el consumo de energías no renovables, aumentando la duración de las reservas mundiales de petróleo
Me gusta la idea. ¿Cómo
puedo ayudar a sacarla adelante?
Animamos a que
cada uno colabore en el proyecto en la medida de sus posibilidades:
- Diciéndoselo a tu familia y a tu círculo de amigos; en persona o mediante las redes sociales. Cuantos más seamos, mejor; porque nos será más fácil encontrar pasajeros para llenar los coches, y coches que puedan llevar a quienes vayan de pasajeros.
- Haciendo cada uno una pequeña donación económica, para afrontar entre todos los gastos de poner en marcha el proyecto. Se necesita desarrollar software, montar infraestructuras de cálculo de rutas y de telecomunicaciones, etc... y esto cuesta dinero. Mejor si lo ponemos entre todos los interesados, que si lo pedimos prestado y luego lo tenemos que devolver con intereses.
- Aportando tu trabajo. Estaremos encantados de trabajar juntos si tienes una habilidad especial como programador, como gestor, en marketing o como community manager… No solo se trata de crear el sistema que haga fácil compartir los viajes, sino de convencer a mucha gente de que es posible y de que lo pruebe, porque este cambio de comportamiento será bueno para todos.
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taxi,
tráfico
miércoles, 24 de junio de 2015
Estudio comparativo de medios de transporte urbano
¿Qué medio de transporte es mejor usar en la ciudad?
Comparando los medios tradicionales de transporte urbano con el coche compartido.
Analizaremos las características, ventajas e inconvenientes
de los distintos modos de moverse por la ciudad, desde varios puntos de vista y
en distintas circunstancias.
También compararemos los medios usados habitualmente
con una nueva alternativa: El “ridesharing” o viaje en coche compartido.
Veremos los siguientes medios:
·
Metro o tren de cercanías.
·
Autobús
·
Taxi
·
Coche particular
·
Coche compartido
Para compararlos, analizaremos varios aspectos del
transporte:
·
Coste
·
Rapidez (bajo dos situaciones: en hora normal y en hora
punta)
·
Problemas de aparcamiento
·
Necesidad de efectuar transbordos
·
Transporte de puerta a puerta
·
Comodidad
·
Intimidad
·
Impacto medioambiental.
Cada vez más gente vivimos en las ciudades.
1
Crecimiento de población y desplazamiento a las ciudades.
La mayoría de la población tiende a concentrarse en
ciudades, que son cada vez más grandes y demandan soluciones a problemas
relacionados con sus necesidades de transporte, como el coste excesivo, el tiempo
empleado, las congestiones de tráfico en las calles, las dificultades para
aparcar los vehículos, la contaminación del aire y el consumo de energía.
Medios de transporte habituales.
En las grandes ciudades, son pocos los afortunados con
recorridos lo bastante cortos como para hacerlos a pié o en bicicleta. La moto
es una alternativa mejor para quienes se aventuran con ella frente al tráfico y
la meteorología. El resto, generalmente optamos por una de estas alternativas:
Metro/Cercanías.
Las grandes ciudades generalmente cuentan con varias
líneas de ferrocarril suburbano cuyos recorridos cubren la mayor parte del
casco urbano. Mediante ellas puede viajarse entre dos estaciones cualesquiera
de la red de metro pagando un único billete y pudiendo efectuar transbordos
entre líneas en caso necesario.
Para comunicar los barrios más alejados del centro y
las poblaciones del extrarradio, se suele disponer de otras líneas de
ferrocarril de cercanías, que generalmente tienen un trazado radial que no
discurre bajo tierra. Se suelen establecer unas tarifas por zonas, que aumentan
de precio con la distancia al centro de la ciudad.
Autobús.
Las líneas de autobús constituyen el medio de
transporte colectivo de superficie por excelencia. Para facilitar su recorrido,
sobre todo en los momentos de tráfico congestionado, se reserva un carril de
las principales calles de la ciudad para el autobús, aunque se suele permitir que
taxis y motocicletas también lo usen. Algunas ciudades han recuperado otros
medios de transporte público de superficie como el tranvía.
Taxi.
Se trata de un servicio público de alquiler de coche
con conductor, que se presta bajo licencia municipal. El taxi llevará al
pasajero al lugar exacto de destino que le indique, y este puede tomar un taxi libre
que encuentre circulando por la calle, uno que esté estacionado en una parada
de taxis, o bien hacer que uno le venga a buscar, ya sea llamándolo por
teléfono o mediante una aplicación de smartphone. El precio que cobra el
taxista por el servicio está regulado, dependiendo básicamente de la distancia
recorrida.
Coche de uso
particular.
Algunos ciudadanos se desplazan en su propio coche,
que tienen parado la mayoría del tiempo para su uso exclusivo. Además de
afrontar los gastos de adquirir y mantener el coche, tienen que conducir y
necesitan disponer de una plaza de aparcamiento, tanto en el punto de origen
como en el de destino de sus viajes.
Coche compartido.
Desde los tiempos del auto-stop se han aprovechado
las plazas vacantes de los vehículos particulares para transportar pasajeros que
eran recogidos a lo largo de la ruta del vehículo. Iniciativas recientes, como
Bla-bla-car, utilizan las tecnologías de comunicaciones e Internet para aprovechar
las plazas libres de los vehículos, aunque normalmente se basan en que el
conductor y varios pasajeros se pongan de acuerdo de antemano para realizar juntos
un viaje entre dos puntos comunes de origen y destino.
Existe el proyecto de crear un sistema similar mejorado
para el ámbito urbano. Funcionará gracias a una aplicación de smartphone que
permite a los pasajeros solicitar su viaje desde la calle y que señala al
conductor en tiempo real los pasajeros que va encontrando cercanos a su ruta a
lo largo del recorrido y que quieren ir en su misma dirección.
Ventajas e inconvenientes de los distintos
medios.
Coste
El metro y el tren tienen la mayor capacidad de
pasajeros y, por lo tanto, son los más económicos. El autobús es el que sigue
en precio. Además, los transportes públicos suelen estar subvencionados, por lo
que el precio del billete en realidad no cubre el total de los gastos de
transporte.
Los más caros son el automóvil de uso particular (unos
25 o 30 céntimos de €/Km.) y el taxi, en el que además hay que pagar el trabajo
del chofer.
Los viajeros que comparten coche obtienen un coste
similar al del autobús, gracias al aumento en el rendimiento del vehículo y a
repartirse los gastos entre ellos.
Rapidez en
hora normal.
Cuando el tráfico es fluido (fuera de las horas
punta) lo más rápido es un taxi, sobretodo teniendo en cuenta que (a diferencia
de metro y autobús) te deja en la misma puerta, y que tampoco pierdes tiempo en
buscar aparcamiento (como cuando vas en tu propio coche).
Rapidez y
disponibilidad en hora punta.
La mayoría de los desplazamientos se producen en dos
momentos de pico, uno a primera hora de la mañana y otro a última hora de la
tarde.
En esos momentos ocurren congestiones del tráfico
rodado en superficie, y el metro resulta ser lo más rápido; mientras que
utilizar el coche particular es lo menos aconsejable.
3
Oferta y demanda de transporte urbano por horas
Precisamente, la excesiva utilización de un coche para
cada persona, parece ser la causante de los embotellamientos de tráfico.
Sin embargo, cuando cada coche lleva varios
pasajeros, se reduce el número de vehículos en circulación y se soluciona este
grave problema.
Además, a diferencia de la oferta constante que
representa el transporte público, el número de plazas libres disponibles para
llevar pasajeros en los vehículos particulares aumenta en las horas punta del
mismo modo que la demanda de las mismas. Se trata de un recurso ya existente y
actualmente infrautilizado.
Problemas de
aparcamiento
Los problemas para aparcar afectan sobre todo a los
que utilizan su vehículo particular, puesto que los taxis disponen de espacios
reservados para hacer sus paradas en espera de pasajeros. Hay estudios que
indican que el 30% de los coches de una gran ciudad (hasta un 45% en Brooklyn,
New York)
circula buscando una plaza de aparcamiento, lo que supone agravar los problemas
de circulación, de contaminación y de consumo innecesario de combustible.
El coche compartido por varios ocupantes supone un alivio
del problema, porque solo uno de ellos (el conductor) se tiene que preocupar de
encontrar en la calle un sitio para aparcar, o de tener una plaza de
aparcamiento en la zona a donde se dirige (generalmente alquilada).
Necesidad de
efectuar transbordos
Si viajamos en medios de transporte colectivo, como
el metro y el autobús, frecuentemente nos veremos obligados a cambiar de línea
durante nuestro recorrido; salvo que tengamos la suerte de que este coincida
con el de una de las líneas. Esta es una de las causas que alargan el tiempo empleado
en los viajes.
Transporte
de puerta a puerta
Los medios colectivos requieren en mayor o menor
medida ser complementados con ciertos desplazamientos a pié desde el punto de
origen de nuestro viaje hasta la parada más cercana; y normalmente también
desde la parada final a nuestro punto de destino.
A pesar el tiempo empleado en estos recorridos a pié,
hay quien dice que este ejercicio supone un hábito saludable.
Comodidad
Factores como no tener que bajar escaleras, depender
de horarios o soportar aglomeraciones de personas, conducen a señalar al taxi y
el coche particular como los más cómodos y convenientes.
Un sistema de coche compartido que asigne sobre la
marcha a cada pasajero el primer coche que pase en su misma dirección, logrará
niveles de comodidad semejantes.
Exclusividad
Disponer de un medio de transporte para su uso
particular puede ser valorado por algunos, ya sea por su deseo de intimidad o
como un símbolo de lujo o estatus social. En ese sentido, el coche particular
gana la partida al taxi (donde también va el taxista) y al coche compartido,
donde se ahorran gastos a costa de aprovechar las plazas vacantes del coche
para llevar a otras personas.
Impacto
medioambiental
Actualmente, gran número de coches circulan solo con
el conductor, y la infrautilización de su capacidad de transporte de personas
(quedan 3 o 4 plazas libres en la mayoría de los casos) causan problemas en
nuestro entorno:
Además de los embotellamientos de tráfico en hora
punta y de los excesivos gastos en transporte, se consume más combustible del
necesario.
Esto no solo causa escasez y carestía de esta fuente de energía no renovable, sino que también aumenta la contaminación del aire de nuestras ciudades.
Esto no solo causa escasez y carestía de esta fuente de energía no renovable, sino que también aumenta la contaminación del aire de nuestras ciudades.
El sueño de libertad de que cada persona disfrute de
un automóvil, resulta que acaba empeorando nuestra calidad de vida.
La mejor solución es fomentar una mejora en la
ocupación de los vehículos, mediante su uso compartido en los viajes,
reduciendo así el número de ellos que necesiten circular simultáneamente.
Conclusiones.
Tras analizar los medios de transporte bajo varias
perspectivas, aparece una nueva alternativa, el viaje en coche compartido, que
(sin destacar en ninguna de ellas) tiene la mejor relación calidad-precio,
resulta ser la que tiene menos inconvenientes y, por lo tanto, la que obtiene
la mejor calificación en promedio y como solución efectiva para mitigar los
problemas de transporte en las ciudades.
4
Árbol de decisión ¿Cuál es el mejor modo de viajar por la ciudad?
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petróleo,
rendimiento,
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tráfico,
transporte
martes, 19 de mayo de 2015
Un Blablacar urbano para todos los días, tercer clasificado en categoría I+D+I de Impulsa.
Es un verdadero honor que el proyecto
"Un Blablacar urbano para todos los días" haya quedado clasificado en
tercer lugar en la categoría de I+D+I y Nuevas Tecnologías de la competición
Impulsa. Enhorabuena a Podemos por la iniciativa y muchísimas gracias por el
apoyo recibido durante el proceso
El respaldo recibido en las votaciones,
nos ratifica en nuestra creencia de que hay una necesidad real de solucionar
los problemas de movilidad urbana que sufre la gente, y de que muchas personas
estarán dispuestas a conseguirlo por sí mismas, en cuanto les ofrezcamos una
plataforma que facilite el uso compartido de los coches para sus trayectos
cotidianos.
En este sentido hemos cumplido uno de
los principales objetivos que nos proponíamos.
Creemos sinceramente que mejoraremos la
calidad de vida de quienes nos rodean, gracias al aumento en la eficiencia del
transporte que conseguiremos entre todos. E incluso que tendrá consecuencias
que ayudarán a salir de la crisis a un país como el nuestro; tan dependiente de
la importación de petróleo (un 60% del cual se gasta en transporte).
La parte tecnológica no nos preocupa,
porque nuestro prototipo demuestra que el sistema funcionará. Pero sabemos que
esto es una carrera de fondo, y que el verdadero reto consiste en cambiar el
comportamiento de la gente:
Hay que vencer las resistencias para transformar
la actual mentalidad individualista y consumista de la sociedad por un
comportamiento mas cooperativo.
La primera está fuertemente arraigada
como fruto de las teorías económicas neo-liberales, implantadas tras la
revolución industrial, que nos dicen que tan solo somos consumidores que tienen
que empeñarse hasta la camisa para comprar y mantener su propio coche, para
poder desplazarse.
Pero, gracias a la revolución de
Internet y las nuevas tecnologías (y también en parte a la crisis), ya está
tomando fuerza una nueva economía colaborativa que empodera a la gente. Porque
en realidad, no necesitas utilizar cada día tu propio coche para desplazarte en
solitario, sino que te basta con una plaza libre en uno que vaya en tu misma
dirección.
La gente ya no quiere adquirir la
propiedad exclusiva de las cosas, sino simplemente tener acceso a usarlas cuando las
necesite. La gente no quiere despilfarrar combustible, congestionar las
calles y contaminar en exceso, sino un modo más eficiente, ecológico y
barato de viajar.
Y seguro que pronto se lo
facilitaremos.
viernes, 24 de abril de 2015
Revolución colaborativa 4ª (Emprender en Internet para una economía colaborativa)
¿Cómo podemos lograr la revolución colaborativa? 4
Crear una startup de Internet en una economía colaborativa.
En la 1ª parte de este artículo, vimos las 3 fuerzas antagónicas de la empresa capitalista; en la parte 2, como conduce al agotamiento de los recursos naturales; y en la parte 3, la falacia de que el monopolio es malo.
Así pues, las consecuencias de el actual modelo son el despilfarro, la sobre explotación de los recursos naturales
necesarios para producir los bienes de consumo, y el agotamiento de las fuentes
de energía del planeta; tan solo a cambio de concentrar la riqueza y promover
desigualdad.
Frente a estos desmanes (ocasionados por una economía consumista
y un régimen capitalista, que son consecuencia de la revolución industrial), en
la era de Internet surge una nueva
revolución: La de la red social y la economía colaborativa.
Una vez convencidos por la crisis de que no se deben atar los perros con
longaniza, ahora se trata de utilizar las tecnologías de la información y las
telecomunicaciones (TIC) para aprovechar mejor los medios disponibles:
Si voy a tener acceso a una taladradora cuando la necesite, no estaré obligado a comprar una para mi solo. Si podemos ponernos de acuerdo para ir varios juntos en un solo coche, todos ahorraremos gastos de viaje, consumiremos menos energía, contaminaremos menos, congestionaremos menos las carreteras, etc… Haremos un uso más eficiente de los recursos y de los productos y servicios.
Si voy a tener acceso a una taladradora cuando la necesite, no estaré obligado a comprar una para mi solo. Si podemos ponernos de acuerdo para ir varios juntos en un solo coche, todos ahorraremos gastos de viaje, consumiremos menos energía, contaminaremos menos, congestionaremos menos las carreteras, etc… Haremos un uso más eficiente de los recursos y de los productos y servicios.
Mediante la colaboración, se rompe la dinámica de "una empresa que produce frente a muchos
clientes aislados", cada uno de los cuales solo puede tener el papel de consumidor.
Ahora las personas tenemos más poder: Si cada uno tenemos algo que otro necesita, y hay una red social o un “marketplace” que organiza el intercambio, entonces resulta que cualquiera puede hacer tanto el papel de productor como el de consumidor.
Ahora las personas tenemos más poder: Si cada uno tenemos algo que otro necesita, y hay una red social o un “marketplace” que organiza el intercambio, entonces resulta que cualquiera puede hacer tanto el papel de productor como el de consumidor.
Pero no es tan fácil.
Tiene que seguir habiendo empresas que produzcan algunas
taladradoras y algunos coches. Alguien tiene que construir las redes sociales y
las plataformas que propicien el consumo colaborativo, y estas nuevas empresas
digitales, ya sean startups o estén consolidadas, también tienen necesidades de
inversión y de alguien que las financie.
Algunas de estas nuevas empresas se ponen muy contentas cuando
consiguen levantar una ronda de financiación de varios millones de dólares que
les permite crear o expandir su negocio. Pero, en casi todas las ocasiones caen
en manos de inversores de capital riesgo. Estos inversores son conscientes de
que la mayoría de las empresas que comienzan van a fracasar, y aun así siguen
invirtiendo. ¿Por qué?
Porque cuando dan con una que tiene éxito, no se conforman con
un porcentaje de interés, sino que esperan recuperar en poco tiempo 3, 5 o 20
veces lo que han invertido. ¿Quién creéis que se sentará en el consejo de
administración para fijar los costes de intermediación entre los usuarios de
esa plataforma de economía colaborativa y los sueldos de los empleados que la
ponen en marcha?
De nuevo parecemos caer en poder de las "manos fuertes", cuando
nuestro propósito era beneficiar a las otras dos fuerzas: nuestros usuarios y empleados.
Pero no caigamos en el derrotismo. Algo podemos hacer. Hay soluciones, y estas vienen de algunos productos de la propia economía colaborativa, como el crowdsourcing (aprovechar la inteligencia de las masas) y el crowdfunding (la financiación colectiva).
Si quieres crear un proyecto de economía colaborativa, una empresa verdaderamente social, puedes:
- seguir una metodología de “lean startup” para implementar solo las funcionalidades estrictamente requeridas por tus usuarios y mantener bajos los costes.
- reclutar en la red a colaboradores que crean en el proyecto tanto como tú y que incluso estarían dispuestos a participar en él casi exclusivamente por el placer de hacer el bien a sus semejantes.
- y luego tienes que lograr convencer a tus futuros usuarios de las ventajas de tu servicio, y de que aporten entre todos el capital necesario, a base de pequeñas contribuciones individuales.
De este modo no habrá conflicto de intereses entre usuarios e
inversores, porque ambos serán las mismas personas, podrás pagar sueldos dignos
a tus empleados y los beneficios del consumo colaborativo revertirán sobre sus
propios usuarios.
Así, podrás crear una empresa que aporte beneficios, pero no solo a los capitalistas, sino sobre todo a la sociedad.
Revolución colaborativa 3ª (La falacia de que el monopolio es malo)
¿Cómo podemos lograr la revolución colaborativa? 3
¿De verdad el monopolio es algo perverso?
En la parte 1 vimos las 3 fuerzas antagónicas de la empresacapitalista, y
en la parte 2 el agotamiento de los recursos naturales.
Otra falacia de la que nos han convencido los argumentos
capitalistas es el tópico (comúnmente admitido) de que los monopolios son malos
y la competencia es buena porque hace bajar los precios.
No siempre es así.
Por ejemplo, viajando por carretera podemos observar que cada
pocos kilómetros pasamos por un montecillo donde se apiñan varias torres de
telefonía móvil. Suele haber por lo menos dos, y a veces hay hasta cuatro
juntas. Y no se trata solo de la torre, sino que cada una de ellas tiene su
propia caseta, sus propias antenas y equipos de telecomunicaciones, su aire
acondicionado, su acometida eléctrica de alta tensión, su transformador, su
grupo electrógeno de reserva, su valla perimetral, el camino de acceso…
El resultado de la competencia es que los usuarios de todas las
compañías de telefonía móvil hemos pagado los costes de una red cuadruplicada
(es como si hubiéramos construido cuatro vías de tren entre cada una de las ciudades
de España); mientras que, en régimen de monopolio, se hubiera podido prestar el
mismo servicio invirtiendo en una única infraestructura, y los precios de las
llamadas podrían haber sido fijados a la baja por el gobierno.
Está claro que a los ciudadanos nos engañaron (en esto y en
tantas otras cosas…) y que (como siempre) nosotros somos los que pagamos todo,
pero ¿Quién se benefició de ello?
Por ejemplo, los fabricantes de equipos de telecomunicaciones vendieron
cuatro veces más de lo necesario. ¿Cómo convencieron a nuestros representantes
en el gobierno para realizar tal desaguisado?
La excusa fue que se obtendrían ingresos con las subastas de las
licencias para operar en las frecuencias radioeléctricas que utilizan los
móviles.
Aunque, visto lo visto en nuestra España "democrática", con
la calaña de nuestros gobernantes, los maletines de dinero circulando por las
sedes de los partidos políticos, los sobresueldos en B y las “puertas
giratorias”, cabe sospechar que algún otro beneficio sacaría más de uno...
Es la misma táctica usada desde siempre por las multinacionales en los países bananeros: "untar" a los gobernantes, endeudar el país y cambiar petróleo por alimentos.
Revolución colaborativa 2ª (Agotamiento de recursos naturales)
¿Cómo podemos lograr la revolución colaborativa? Parte 2
Despilfarro y agotamiento de los recursos naturales
En la parte 1 vimos las tres fuerzas enfrentadas en la empresa capitalista y cómo el capital tiene las de ganar, adquiriendo cada vez más poder.
De este modo, el poder y la riqueza cada vez se concentran en
mayor medida en las manos de unos pocos, a costa de empobrecer a la mayoría.
Esto es extremadamente pernicioso, porque mientras que el dinero
ganado o ahorrado por muchos (empleados o clientes) revertiría en la compra de
otros bienes de consumo y en la reactivación de la economía real; la especulación financiera y la acumulación del capital en unas pocas manos (una
vez comprada la mansión, el yate y el avión privado) solo conduce a la evasión
y a poner los excedentes a buen recaudo en algún paraíso fiscal.
El capital solo tiene un objetivo: maximizar su propio interés
mediante el acaparamiento de los beneficios que genere la empresa. No le suele
importar nada más, y de ahí viene otro de los inconvenientes de la economía
capitalista: el agotamiento de recursos naturales.
Según la lógica del capitalismo, cuantos más productos se vendan, mayor será el beneficio. Por lo tanto tratará de producir y colocar en el mercado el mayor número que pueda de sus artículos… sin límite, hasta el infinito.
Según la lógica del capitalismo, cuantos más productos se vendan, mayor será el beneficio. Por lo tanto tratará de producir y colocar en el mercado el mayor número que pueda de sus artículos… sin límite, hasta el infinito.
Por ejemplo, hará todo lo posible para convencernos de que cada
uno de nosotros necesita tener en casa su propia taladradora, con la que hacer
agujeros en la pared para colgar cuadros. Ya que la producción en cadena permite
fabricar taladradoras a un precio razonable, muchos nos podemos permitir el
lujo de tener una en casa (a pesar de que la mayoría de nosotros no la vaya a
utilizar ni 10 minutos en toda su vida).
Así llegamos a auténticos despropósitos, como que en los Estados
Unidos de Norte América haya el doble de coches que de permisos de conducir (o sea, que incluso
si todos los conductores viajaran a la vez, aún sobraría la mitad de los coches).
Además, nos han convencido de que cada uno de nosotros necesita
su propio coche, por lo que en la mayoría de ellos viaja solo el conductor y se
desaprovechan cuatro plazas libres, en las que podría transportar a otros
viajeros.
De este modo, se dispara el consumo de combustible, se producen atascos de tráfico cotidianos, problemas de aparcamiento, contaminación del
aire de las ciudades y hasta el cambio climático.
Continua en la parte 3 (la falacia de que el monopolio es malo)
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